El higo, una flor tan tradicional y característica del verano de nuestro País. la encontramos lista para su cosecha desde diciembre hasta fines de marzo, preparada para realzar y llenar de sabor tus platos. Como son estacionales, la mejor forma de poder disfrutarlos todo el año, es conservándolos secos o en almíbar. En cuanto a su nutrición, un solo higo fresco chico, de alrededor de 40 gramos, tiene unas 30 calorías, 8 gramos de carbohidratos, 1 gramo de fibra, además de cobre, magnesio, potasio, riboflavina, tiamina, vitamina B6 y vitamina K. Es decir que los higos frescos son relativamente bajos en calorías, mientras que los secos tienen niveles de azúcar más elevados. Estos últimos serían más indicados cuando necesitamos un “boost” de energía, antes de entrenamientos o de hacer deporte. A su vez, la popularidad de esta flor no solo se debe a su dulzor y textura suave, sino a sus propiedades medicinales. Es muy bueno para la salud digestiva, por su buena cantidad de fibra y como sabrán algunos, la infusión de hoja de higo ayuda a regular los niveles de azúcar en sangre, ya que los disminuye, ideal para personas pre- diabéticas y resistentes a la insulina.
El higo, la hoja y su aprovechamiento: La higuera es una planta que, en una cocina sin desperdicio, no se reduce solo a sus frutos. Las hojas , valoradas tanto por la cocina sin desperdicio como por la medicina ancestral y pocos conocidas por la cocina tradicional, aportan no solo aromas interesantes a higo, nuez y vainilla sino que propiedades beneficiosas para la salud, especialmente en el control del azúcar en sangre. Existen estudios científicos que respaldan estas propiedades y el uso de sus extractos en el manejo de la glucosa, lo que hace que estas hojas sean un recurso prometedor, especialmente para personas que buscan regular sus niveles de azúcar en sangre. Contienen ácido clorogénico que ayuda a reducir la absorción de glucosa en el intestino, evitando picos de azúcar en sangre tras las comidas y furocumarinas y terpenos que ayudan a mejorar el metabolismo de la glucosa y a reducir la inflamación en el páncreas, mejorando la producción y eficacia de la insulina. El consumo regular de infusiones de hojas de higuera también ha mostrado ser efectivo para mantener la glucosa dentro de rangos saludables. Para utilizarlas, te sugiero consumirlas en infusiones, convertirlas en polvo, deshidratandolas y moliendolas y, las más jóvenes, se pueden usar en reemplazo de la hoja de parra: como un recurso para envolver rellenos. Para infusion caliente o fría de hoja de higo, se lleva a hervor unas cuantas hojas frescas o secas (3 por litro) en agua durante 10 a 15 minutos, dejando reposar la mezcla y luego beberla como un té. Se recomienda consumir una taza de esta infusión después de las comidas principales, para ayudar a regular los picos de glucosa. Pueden hervirse y usarse para cocinar pescados o carnes al vapor, envolviendo los ingredientes para conservar sus jugos y aromas. De este modo, no solo aprovechamos el fruto, sino también cada parte de la planta, transformando algo tan sencillo como una hoja en un ingrediente especial y altamente medicinal. Cultivar higos en casa: balcones, terrazas y techos Uno de los grandes secretos de la higuera es su capacidad para adaptarse a distintos espacios. Aunque pueda parecer una planta de gran tamaño, la higuera puede cultivarse perfectamente en macetas, lo que la convierte en una opción ideal para quienes viven en departamentos o tienen terrazas o balcones. Solo necesita un buen sustrato, sol abundante y un riego moderado para que pueda prosperar, más que nada en primavera y verano. Cualquiera puede disfrutar de estos frutos y de sus hojas, sin necesidad de contar con un gran jardín. Como plantas requieren pocos cuidados y pueden crecer en suelos pobres, ayudando a mejorar su estructura y reteniendo la humedad haciendo también su aporte a la regeneración de los mismos. Obviamente que con un suelo pobre, la producción no es tan abundante como con suelos ricos en nutrientes. Atraparlos en verano Para disfrutar de los higos durante todo el año y de sus hojas, existen varias opciones de conservación. La más sencilla es secar ambos al sol, un método tradicional que permite concentrar su dulzura y sabor de los frutos y convertir las hojas en polvo para su mejor conservación. Los higos secos, son un excelente snack para llevar, mas que nada para deportistas por su concentración de carbohidratos y por su alto nivel de potasio. Sus hojas se pueden congelar o deshidratar al sol y moler para usar en forma de polvo. También se pueden hacer conservas, mermeladas y chutneys, combinándolos con especias o vinagres para darles un toque gourmet. Otra alternativa es congelarlos enteros, para usarlos en postres o batidos cuando ya no estén de temporada…¿quien se resiste a un higo en almíbar con nuez, entrado el otoño?- El higo es una flor estacional, disponible de diciembre/enero hasta marzo o abril.
- Dado que son estacionales, es recomendable aprender a conservarlos
- Al ser de verano, es una buena idea aprovechar el sol para deshidratarlos, para su consumo posterior.
Amarillos: los higos amarillos suelen tener un sabor dulce y delicado con notas suaves y florales. Algunas variedades pueden tener matices cítricos o melosos. La textura tiende a ser suave y jugosa. La piel puede ser más delgada en comparación con otras variedades. Blancos: los higos blancos a menudo presentan un sabor más suave y menos dulce que otras variedades. Pueden tener matices de miel o vainilla. La textura varía desde ser jugosa y tierna hasta más densa, dependiendo de la variedad específica. Negros: los higos negros tienden a tener un sabor más robusto y dulce. Pueden presentar matices de frutas maduras, como dátiles o uvas pasas. La textura suele ser más carnosa y densa en comparación con otras variedades, con una piel que puede ser más firme. Colorados: los higos colorados a menudo tienen un sabor intenso y dulce, con un toque de acidez. Pueden ser los más jugosos de todas las variedades. La textura varía, pero en general, los higos colorados tienden a ser jugosos y suaves, con una piel más fina.
3. Sin Desperdicio:- Opciones cómo conservarlos secos en frascos a temperatura ambiente.
- Hacer frascos de higos en almíbar o una versión más saludable de higos caramelizados con miel.
- Freezarlos o congelarlos frescos
Los higos frescos son una deliciosa fuente de nutrientes, con alrededor de 74 calorías por cada 100 gramos. Comprenden principalmente agua, carbohidratos, fibra y pequeñas cantidades de vitaminas y minerales. En contraste, los higos secos, con alrededor de 249 calorías por 100 gramos, son más concentrados en azúcares y calorías debido a la pérdida de agua durante el proceso de secado. Aunque mantienen nutrientes esenciales, como fibra, vitaminas y minerales, la forma seca es más densa en calorías y azúcares. Ambas variantes ofrecen beneficios nutricionales, y la elección entre fresco o seco depende de las preferencias personales y las necesidades dietéticas. Ahora bien, en cuanto a recetas, la forma clásica de usarlos sería en una mermelada, o en un chutney, sin la necesidad de añadirle azúcar por su dulzor natural. Pero donde más se lucen en mi opinión, son en ensaladas o en una tabla junto a quesos como azul, brie, mozzarella o burrata. Para acompañar proteinas, en una salsa, o en ensaladas de, por ejemplo, rúcula, algún queso fuerte (cabra/feta) nueces o frutos secos. Pueden lograr a su vez, paté riquísimo de higos agridulce, para servir como entrada en bruschettas. Te dejo recetas con higos y con sus hojas Recetas
Higos en almíbar con sus hojas Ensalada de higos y rúcula


