Las semillas son pequeñas cápsulas de energía y vida, pero para aprovechar todo su potencial nutricional (grasas buenas, minerales y fibra), a veces necesitamos darles una ayuda extra en la cocina.
La semilla como tecnología culinaria
Más allá de su nutrición, en la cocina de regeneración las semillas son nuestras aliadas para reemplazar aditivos industriales. Al hidratarse, semillas como la chía y el lino liberan mucílagos que actúan como potentes agentes emulsionantes.
- Mermeladas sin azúcar: https://www.lauradicola.com.ar/receta/mermelada-de-arandanos-cero-azucar/ Podés espesar tus mermeladas de frutas de estación (como la de manzanas y arándanos, receta 8) simplemente agregando semillas hidratadas; esto le da cuerpo sin necesidad de horas de hervor ni kilos de azúcar.
- Crackers y masas: Son el “pegamento” natural ideal para tus crackers de semillas (https://www.lauradicola.com.ar/receta/crackers-de-garbanzos-y-semillas/) o panes sin gluten, permitiendo que la masa ligue de forma elástica y nutritiva.
- Sustitución de huevo: Una cucharada de semillas molidas hidratadas en tres de agua reemplaza un huevo en preparaciones de pastelería integral, aportando humedad y estructura.
Tip de cocina: Hacé tu propio “polvo de sabor”. Molé semillas de girasol y sésamo con un poco de sal marina y hierbas secas. Tenés un condimento graso y nutritivo listo para espolvorear sobre cualquier sopa o ensalada.
De la semilla al plato
- La Activación: Muchas semillas tienen “antinutrientes” que las protegen en la naturaleza. Al remojarlas (activarlas) unas horas en agua, despertamos sus enzimas y hacemos que sus grasas sean mucho más fáciles de digerir y absorber.
- Molienda consciente: Semillas pequeñas como el sésamo, el lino o la chía suelen pasar enteras por nuestro sistema digestivo. Para obtener sus aceites omega-3, lo ideal es consumirlas molidas o procesadas en el momento para evitar que se oxiden.
- Recurso gastronómico: Las semillas nos ofrecen dos mundos. Si las usamos secas y tostadas, nos dan crocante; si las hidratamos y procesamos, obtenemos cremas y “quesos” vegetales espectaculares.
Recordá que para aprovechar el máximo potencial de las semillas y sus increíbles omegas, deben estar molidas o hidratadas. De caso contrario aprovechamos al máximo su fibra para favorecer la microbiota intestinal y pueden ser aliadas en el caso de tener un tránsito intestinal lento, tendiente a constipación. Para esto último la mejor opción para aprovecharlas es dejar 1 cucharadita de semillas de lino y 1 cucharadita de semillas de chía hidratando durante la noche, se formará una gelatina, y a la mañana siguiente comerlas en ayunas, bebiendo luego 1 litro de agua.
Para que puedas empezar hoy mismo a cuidar tu salud, te dejo este Menú Semanal para vos, para que pongas en práctica esta nueva forma de cocinar.
Cocina, recetas, edición y fotos: Laura Di Cola
Nutrición: Joaquín Calahorrano @nutricion_jc
Publicación: Kyra


