Mayo es un mes que para mí vibra distinto. Es el tiempo de la Chakana (la Cruz del Sur), ese puente que nos conecta con los ciclos de la tierra y la abundancia de la cosecha. Este año, mi cumpleaños coincide con un nuevo comienzo: mudarme, habitar un nuevo espacio y, con ello, la oportunidad de construir comunidad desde el respeto y el buen modo.
Cocinar para conocer(nos)
Creo profundamente en la generosidad, el respeto por las personas y por nuestra tierra y lo que hay en ella. Por eso, mi forma de presentarme ante mis nuevos vecinos no es con un simple saludo de pasillo, sino a través de lo que mejor sé hacer: transformar alimentos.
Estoy preparando pequeñas “cartas de presentación” comestibles. Gestos que nacen de mi cocina y que llevan un mensaje de bienvenida:
- Budines de frutas olvidadas: peras o manzanas que estaban perdiendo su “belleza” externa, pero que al cocinarlas con amor, revelan un dulzor único. Es mi forma de decir que todo tiene valor si se sabe mirar.
- Cáscaras de naranja confitadas: Un proceso lento, de paciencia y cuidado, que convierte lo que usualmente se descarta en un regalo delicado.
- Panes con harinas ancestrales y suero de yogur, tan ricos como nutritivos
Cocinar como un acto de gracia
Regalar algo hecho con las manos, con cuidado y, sobre todo, con tiempo, me lleva inevitablemente a “El festín de Babette”, un peliculón que recomiendo, si te gusta cocinar Hay una frase que define ese impulso de entrega absoluta:
“À travers le monde résonne un cri venant du cœur de l’artiste : Laissez-moi donner le meilleur de moi-même!” (“¡A través del mundo resuena un grito que sale del corazón del artista: Permitidme dar lo mejor de mí!”).
Cocinar para tus vecinos no es un gesto de cortesía casual o superficial; es una forma de entregar lo mejor de tu arte y de tu tiempo para transformar un encuentro en algo sagrado. No se trata de “quedar bien”, sino de darle al otro una parte de nuestra propia atención y presencia.
La olla: el centro de mi nueva casa
Tal vez en mi nueva casa se trate de usar mas fuegos. La cocina de olla es la que enraíza; es la que necesita tiempo y presencia. Mis festejos de mayo tendrán aromas a legumbres, a raíces de estación y a ese calor que solo da el hogar cuando se cocina con conciencia.
La práctica: Cascaritas de naranjas para quienes quieran empezar su propio círculo de generosidad vayan guardando las pieles de los cítricos en un recipiente con sal. Esto hace que se conserven por mas tiempo. A la semana, ya debes haber juntado varias. Las cortas y las llevas a cocción cubiertas con agua. Antes de que hierven, apagas el fuego, dejas entibiar y enjuagas bien. Volves hacer el ismo proceso pero sin sal las veces que siguen que deberían ser al menos 4. Para no desperdiciar tanta agua yo las caliento, antes de que hiervan las apago y las dejo enfriar en el agua. Solo la cambio cada dos de estos lavados. Después seguí el proceso o paso a paso de mi receta.
Para que puedas empezar hoy mismo a cuidar tu salud, te dejo este Menú Semanal para vos, para que pongas en práctica esta nueva forma de cocinar.
Cocina, recetas, edición y fotos: Laura Di Cola
Publicación: Kyra


