Un vegetal bastante olvidado, que si no fuera por el “coleslaw” rara vez mostraría su cara en nuestras mesas y platos. De esta forma, aparece de vez en cuando como acompañante de un asado o directamente como relleno en un sandwich, pero no mucho más. Déjame que te cuente qué lo hace tan especial y cómo podés incorporarlo más en tu alimentación, aprovechando que está de temporada.
Por un lado, forma parte de las verduras que se conocen como crucíferas, y para darte una idea, otras consideradas como tal son el kale, el bok choi, los repollitos de bruselas, el akusay, el brócoli, el coliflor, el nabo, entre otros pocos más. Este grupo de vegetales resulta ser el más nutritivo de todos, resaltándose por presentar propiedades anticancerígenas, antivirales y antiinflamatorias.
Su alto contenido de vitaminas (C, K principalmente) y minerales los hace perfectos para reforzar las defensas en los meses fríos del año, donde se encontrarán de temporada. Sin embargo, su mayor valor se lo lleva su contenido de un potente y particular antioxidante: el glucosinolato, que les otorga ese distintivo y parecido sabor entre los vegetales de este grupo (un poco amargo y penetrante). Este antioxidante y su derivado tras la digestión son los estudiados con respecto a la prevención de varios tipos de cáncer.
Bueno, pero ¿qué hacemos con tanta información de sus beneficios y propiedades si no sabemos cómo prepararlos? Te guío un poco con respecto a su uso en la cocina, especialmente, el repollo.
Comúnmente, se luce en preparaciones frías (como en ensaladas, sauerkraut, chucrut), aportando, más que nada, textura. Me gusta incluirlo en bowls como este bowl depurativo, esta ensalada de hinojos y naranjas con repollo, o esta ensalada detox.
Podemos darle también una vuelta e incorporarlo como base de unas croquetas de repollo o parte de una sopa de remolacha. Es un buen vegetal para usar como base de preparaciones, junto a una mirepoix clásica (zanahoria, apio y cebolla), o usar sus hojas para hacer rolls. Es muy usado en la cocina japonesa en salteados y sopas, y tailandesa como en el pad thai.
Últimamente, probé hacerlo braseado o también al horno, donde su sabor y textura cambia totalmente.


